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Tema del mes

Julio de 2007
Trabajos y títulos académicos en venta
Jaume Sureda Negre. Departamento de Pedagogía Aplicada i Psicología de la Educación. Universidad de las Islas Baleares.

A principios de junio se presentó en París, en la sede de un centro de la UNESCO, el libro Escuelas y universidades corruptas. Esta obra es uno de los resultados finales de un proyecto que, cinco años atrás, puso en marcha el Instituto Internacional para la Planificación de la Educación (IIPE) con la finalidad de analizar cómo poner freno a la proliferación de prácticas corruptas en el ámbito educativo. Un campo, el educativo, especialmente bien abonado para la pérdida de la rectitud; la educación es, en casi todos los países, el primero o segundo ámbito de gasto público.
El estudio ha constatado que la corrupción en el campo educativo, como los virus persistentes, muta y se adapta a las condiciones de cada lugar y de cada momento. Las perversiones son escandalosas y groseras en aquellos lugares donde la libertad es un bien escaso mientras que es refinada y sutil allí donde los asuntos públicos tienen que pasar por el filtro de muchos controles. Así, de forma descarada, en los países poco desarrollados muchos de los recursos económicos dedicados a educación a menudo se pierden por el camino y se destinan a llenar los bolsillos de los gobernantes. En Uganda, por ejemplo, hace diez años sólo llegaba a las escuelas el 13% de lo previsto; actualmente las cosas han mejorado y ya se llega al 85% .
El fraude a la hora de expedir títulos es, después del desvío a bolsillos privados de los recursos públicos, el otro gran ámbito de la corrupción en el campo educativo. Hay muchos casos como el de Ucrania, donde los estudiantes universitarios saben que para aprobar hay dos caminos: estudiar o pagar.
La corrupción en el ámbito educativo también afecta a los países desarrollados. Tal vez aquí, en nuestro entorno, no sea tan grosera –el bienestar nos ha hecho más refinados- pero sí que es igualmente sangrante. Una modalidad que se está extendiendo de forma alarmante, según que ha puesto de manifiesto el proyecto de l'IIPE, es la expedición de títulos académicos falsos y la suplantación a la hora de realizar trabajos académicos. Hace tiempo que en el mundo anglosajón funcionan lo que ellos denominan Disserations and Essays Mills y Diploma Mills –fábricas de trabajos académicos y fábricas de títulos, es la traducción tal vez más idónea – Las primeras –las disseration mills– son empresas que trabajan a través de un portal de Internet y que, por un precio predeterminado, realizan a la carta cualquier tipo de trabajo académico; ya sea un simple trabajito de curso o una complicada tesis doctoral. Para que se hagan una idea de la magnitud del fenómeno les diré que ya he localizados más de 400 portales de éstos características, de los que ya hay un buen puñado que ofrecen sus servicios en español. Como pueden suponer, los datos sobre el movimiento económico de éstas “fábricas” son escasos. Recientemente se publicó que una –sólo una– de estas empresas del Reino Unido movía al año 1'6 millones de libras. No crean ustedes que la compra-venta de trabajos académicos sea una actividad que se haga a escondidas. Hasta hace cuatro días, estas empresas se anunciaban a Google. Las protestas de las autoridades académicas han conseguido que a partir de primero de julio el famoso buscador no acepte publicitar estas maquinarias de corrupción académica.
También hay, como los he comentado, “fábricas de títulos”. Son empresas que, con la apariencia de una institución académica seria, ponen a la venta todo tipo de diplomas académicos. Usando nombres parecidos a los de universidades acreditadas venden los diplomas como “reconocimiento a la trayectoria profesional” del comprador, aunque éste sea un pobre desgraciado sea un solmene ignorante. Una modalidad refinada de esta corrupción la protagonizan academias que con la colaboración de universidades acreditadas –generalmente extranjeras– otorgan títulos exigiendo escasos esfuerzos a los alumnos y con unas condiciones de estrada a los estudios del todo inaceptables.
No crean ustedes que eso de las fábricas de trabajos y de títulos académicos sea cosa sólo de los americanos o de los ingleses. Según los datos de una encuesta que hemos realizado desde la UIB a nivel estatal, ya hay un 3'22% de los universitarios españoles que afirman que han comprado trabajos académicos. Y la semana pasada se destapó en España el escándalo de títulos irregulares avalados por la Universidad de Gales. Y que conste que eso sólo ha comenzado.

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